
Focusing es una disciplina y una filosofía de la ayuda y de la escucha.
Mediante este proceso llamado Focusing se establece contacto con una clase especial de conocimiento conciente, interno y corporal, dándole a este darse cuenta el nombre de “sensación sentida” (felt-sense)
La sensación sentida es un nivel más profundo de conciencia que luego es simbolizada a través de palabras, gestos, sonidos o imágenes. Por ejemplo: una sensación de opresión en la garganta, como si fuese un nudo o una pelota que no me deja llorar…
Es la reacción holística de nuestro organismo ante algo que está sucediendo en nuestra vida. Nuestro cuerpo puede formar una sensación sentida acerca de cada conflicto, cada problema, cada decisión o situación no resuelta y también acerca de cada situación de logro, alegría, felicidad, placer, ya que atesora toda la información de cada experiencia vivida.
Cada sensación sentida tiene en sí misma la posibilidad de develarse.
Focusing hace esto posible, ya que a través de sus pasos y habilidades nos permite establecer una relación interior con cada una de estas sensaciones, creando un espacio no crítico, no intrusito, no interpretativo, dándole a la persona que focaliza la posibilidad de contar con la presencia interna de un otro sanante que no juzga, sino que acompaña, acepta y ama.
Focusing posibilita un darse cuenta en el que se fusionan un saber intelectual y visceral. Se mueve desde adentro, extrayendo la información de un ser más profundo y sabio.
Gendlin nos dice: “Solamente nuestro cuerpo sabe cómo se sienten nuestros problemas y donde están sus puntos nucleares. Si yo fuera quien estuviese acompañándolos en un Proceso de Focusing, resistiría la fuerte tentación de decirles cosas como si yo supiera más acerca de sus problemas que ustedes. Pero tampoco los dejaría hablar solamente, les enseñaría a focalizar y los acompañaría mientras lo hacen”.
Historia
Eugene Gendlin, filósofo y precursor de la Psicología Experiencial, cuenta en uno de sus artículos que él era un estudiante ávido de desarrollar "un método para comunicarse tanto con la gente religiosa como con la atea, tanto con conductistas como con freudianos". De joven, ya estaba preguntándose acerca de la construcción de significado y la creación de las experiencias significativas.
En esa búsqueda se encontró, en la universidad de Chicago, con algunos artículos de Carl Rogers sobre las emociones y la empatía. Intuyó enseguida sus consecuencias: ¡los rogerianos no imponían interpretaciones! Fue así como se convirtió en discípulo y luego colaborador de Carl Rogers. Allí mismo empezó a reformular la teoría rogeriana y concretar cada vez más su propio método: el Focusing.
En la década del 60, comenzó a cuestionar los tratamientos psicoterapéuticos de la época, mostrando un particular interés en aquellos aspectos que aparentemente determinaban el éxito o el fracaso de los mismos, tomando como parámetro el logro de cambios reales y profundos en la vida de las personas.
Junto a otros colegas se dedicó a analizar tanto las posturas terapéuticas clásicas, como las más recientes, y luego de escuchar innumerables sesiones grabadas, las dividió en dos grupos: aquellos que contenían procesos psicoterapéuticos tras los cuales los pacientes habían logrado modificaciones significativas en sus conductas, y las que evidenciaban procesos no exitosos.
En principio focalizaron su escucha sobre los terapeutas, suponiendo que algo en sus intervenciones o actitudes determinaba el éxito o el fracaso del tratamiento. La investigación demostró sin embargo, que no existían diferencias significativas. En ambos grupos, la actividad de los terapeutas era esencialmente similar, no obstante lo cual, algunos pacientes progresaban y otros no.
Cuando la escucha se trasladó a los pacientes, los investigadores encontraron la diferencia. Con sólo oír una o dos sesiones grabadas, se podía predecir quiénes finalizarían con éxito su terapia. Estos pacientes (o clientes) parecían tener una percepción interna, un darse cuenta corporal, una peculiar sensación física desde la cual provenía y a donde se remitía en forma recurrente su discurso. En estos casos, eran comunes frases como las siguientes: "¿Cómo podría describir esto...? - deteniéndose, buscando las palabras indicadas - , "... es como miedo, pero no, no es exactamente miedo... humm... lo siento aquí en mi pecho... como si necesitara gritar".
Contrariamente, otros pacientes tenían un discurso articulado durante toda la sesión sin sensaciones corporales. Analizaban sus problemas, los explicaban, los lloraban, pero no lograban cambios significativos en sus vidas.
La investigación demostraba que la terapia no enseña el "como" a los que ya no saben "cómo".
A pesar de sus dudas, Gendlin se lanzó a ver si podía enseñar y transmitir este importante acto interior, y gradualmente, a través de muchos años, fue descifrando paso a paso las normas, para hacer exactamente lo que estos pocos pacientes con resultados positivos, de alguna manera habían sabido hacer.
Gendlin nos dice: "Focusing es una vía directa de acceso a un nivel corporal más profundo de ´experiencia implícita´, no descubierta por la mayoría de las personas".
Con Focusing sentimos que vivimos y hablamos desde una profundidad que va más allá de lo ya conocido, de lo que ya sabemos. Los pasos de pensamientos o acciones que necesitamos tomar en cualquier situación nos sorprenden cuando los dejamos surgir desde esta "fuente superior".
Al conectarnos con "este lugar", el despliegue de la persona se hace visible, palpable en el aquí y el ahora, surgiendo ante los propios ojos.
A través del Focusing, Gendlin nos muestra "cómo".
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